martes, 2 de agosto de 2011

¡Otro de lactancia!

Estamos en la Semana Mundial de la Lactancia Materna. En AF hemos platicado mucho sobre el asunto, sin embargo hay ocasiones en las que parece que nunca será suficiente. Hoy dedico mi publicación al tema porque estoy convencida de las implicaciones físicas y emocionales de la lactancia, porque tristemente vivimos en un mundo que constantemente se aleja de lo natural para favorecer lo artificial, porque hay que volver a decir lo que vale la pena reafirmar, quién sabe esta vez quién escuche…

Si me preguntas sobre la lactancia esto es lo que te diré:

Ser mamá es darse a los hijos física y emocionalmente, parece lo más sencillo pero es complicado, porque los hijos llegan tan pequeñitos, tan completos pero inacabados que aunque intuimos las formas para cuidarlos a veces se nos escapan.

La naturaleza nos da una mano, nos ayuda a empezar a ser mamás. Con la lactancia no tienes que preocuparte por el número de onzas porque el pequeño toma lo que necesita y tu cuerpo produce acorde a la demanda. No es necesario complementar porque tu leche es la única que contiene todos los nutrientes y defensas óptimos para un recién nacido. Siempre esta a la temperatura adecuada, no hay que esterilizar, lavar, hervir o tener un arsenal de biberones.

Dar de mamar a tu hijo no solo lo alimenta orgánicamente, lo alimenta psíquicamente, lo ayuda a adaptarse a este nuevo útero al que ha llegado, lo reconforta ante la inclemencia de un mundo en el que no todo es tan sencillo como cuando estaba en tu vientre. Tenerte así de cerquita, constatar tu olor y tu ser, le da confianza para empezar a vivir, para seguir luchando y formándose, para poder aprender a ser sin ti.

Cosita de nada lo que nos hace madres, cohabitar un cuerpo, compartir el alimento y luego darlo con todo y sentimiento. Es verdad que duele y nadie más puede hacerlo, eres tú la que tiene que levantarse a media noche, la que sentirá el dolor en los pezones y la extrañeza en los senos. Pero eso pasa y el placer queda, sabrás que te diste hasta lo más profundo, conocerás el instinto y experimentaras una comunión y armonía en tu cuerpo difícil de describir.

Si tu opción es la lactancia encontrarás obstáculos, gente ajena que te mira sin entender lo que haces, pediatras tercos que trataran de infiltrar los polvos y sabotear tu leche, tal vez familiares, amigos o conocidos se inmiscuirán en tus decisiones y coartaran tu elección.

No cejes en el esfuerzo. La relación que se forma es entre tu hijo y tú, escucha a tu pareja, comparte el gozo de la lactancia y busca su apoyo. Pero no escuches a nadie más, porque nadie sabe o experimenta como tú el momento vivido. Busca ayuda, platica y si estás convencida de que es  lo que quieres para tu hijo, no dejes que nada ni nadie te haga cambiar de opinión.

Disfruta de esta cercanía con tu pequeño, el tiempo se va rápido y en menos de lo que imaginas te descubrirás añorando estos días, ese contacto y amor compartido…

Eso es más o menos mi sentir en torno a la lactancia ¿qué opinan?, ¿qué agregarían o suprimirían?, aprovechen la semana para compartir en AF sus experiencias de lactancia, cuenten su historia, sus gustos y disgustos. Un abrazo. cj



La imagen es el símbolo internacional de la lactancia, les dejo el enlace de Wikipedia sobre la Semana Mundial de la lactancia, ahí encontraran infinidad de ligas a otros sitios con más información.

http://es.wikipedia.org/wiki/Semana_mundial_de_la_lactancia_materna


2 comentarios:

  1. A mi primer hijo no pude lactarlo, con 20 años y con toda la ignorancia del tema y con el prematuro pues la leche se fue y bla bla bla... casi 7 años después llegó Diego, desde el embarazo me propuse que con el iba a ser diferente, así que iba totalmente mentalizada a que iba a lactarlo.
    Llegamos y juré que la leche iba a brotar como en una fuente, oohhh error!. Era agotador, pasaba pegada a el cada 15 o 20 minutos, y duraba pegado casi una hora, así pasaron 2 largos meses hasta que por fin pude afianzar bien la lactancia que YO tanto quería, fueron 18 meses de una lactancia hermosa, hasta que descubrí que estaba embarazada de su hermana y el solito dejo el pecho.
    Ahora tengo 8 meses lactando y vamos seguro por el año, es algo que realmente disfrutamos las dos y me encanta esa parte de ser mamá, el acostarnos pagaditas y que se prenda y que se quede dormidita placidamente, además de saber todas la clase de beneficios físicos y psicológicos que le estoy dando. Felicidades por decidir lactar tu tmb es LA experiencia de ser mamá ¿verdad?

    Brenda

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  2. ¡Que envidia me dan! escuchó o más bien leo sus historias y me parecen de esas experiencias "cumbres" de la vida.

    Desafortunadamente yo no pude conocerla (quién sabe más adelante), cuando nació mi niña, al día siguiente tuve un problema médico y me suministraron en el hospital un medicamento que a la fecha no puedo dejar, para ello tardaré un tiempo porque tiene que ser un proceso paultino, por lo tanto no pude amamantar a Lucía.

    Cuando estaba embarazada me emcionaba mucho pensar en la lactancia, había escuchado que era muy difícil y que muchas se rendían. Yo me decía que sí podría, que aguantaría por más doloroso que pudiera resultar, que soportaría hasta poder llegar a ese punto donde el dolor se va y todo se vuelve fácil y se comienza a disfrutar.

    Estando tan convencida y firme en que era algo que podría hacer, no compré ni un solo biberon, es más, ni siquiera un "saca-leche" porque siendo mi plan estar en casa, no valía la pena hacer el gasto.

    El día que salimos del hospital, yo medio adormilada por el medicamento y con dificultad para hacer casi cualquier cosa, fuimos directo a la tienda de bebés a comprar un estirilizador, biberones, leche y agua para bebé. Llegando a casa fue instalar el "altar de preparación de los bibes" a toda prisa y antes de que la pequeña soltara el llanto que anunciara su próxima comida.

    En fin, hay que adaptarse a las situaciones inesperadas, lamento haberme perdido de esto. Ojalá que mujeres que puedan hacerlo se animen a intentarlo y a perseverar en ello, de verdad que es un show lavar, esterilizar biberones (y eso que ya no hay que hervirlos como antes,) hervir agua, y luego enfriar "de volada" el bibi.

    María Teresa.

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