jueves, 2 de febrero de 2012

Mom Jeans...



Nota para antes de leer: el término Mom Jeans no se refiere a los jeans de maternidad, es un término que se usa en el slang gringo y hace alusión a los jeans que usan las mamás anticuadas (para más referencias busquen en google imágenes de "mom jeans")


Hace exactamente una semana sucedió la anécdota que les contaré el día de hoy, es total y absolutamente banal pero no por ello menos cercana al mundo de la maternidad que compartimos.

Todos los días mi hija y yo tenemos la misma rutina para comer que concluye cuando ella por fin puede bajar a jugar y yo me pongo a limpiar y acomodar la cocina. Como todos los días, casi cuando estaba acabando de lavar los trastes, ella se colgó de mi pantalón y me dijo –vente mamá-, como todos los días le contesté –mi amor, estoy lavando, en cuanto acabe subimos, ve afuera o siéntate a ver un libro en lo que termino-, claro que no me hizo mucho caso y siguió colgada de mis piernas.

Cuando por fin terminé de lavar, me abrazo y se colgó de mi cinturón, luego levantó mi suéter y la playera que traía abajo en busca de mi ombligo, cuando lo encontró hizo –riiing- y todavía colgada de mi cinturón (con sus piecitos sobre los míos) me dijo –mamá pelos-  ¿¿¿qué???, en ese momento baje la cabeza a toda velocidad para descubrir en efecto que mi hija estaba colgada a tal grado de mis jeans que desde su corta altura podía perfectamente ver…

Inmediatamente cambié el tema, subimos a jugar y prepararnos para ir al parque, yo me sentía incomodísima en mis jeans así que decidí cambiarme y buscar unos más de mamá…
Entonces caí en cuenta de la magnitud del incidente, lo que buscaba en mi propio closet eran: ¡¡¡mom jeans!!!, esos pantalones medio deformes que toda mamá que se precie de serlo porta con orgullo alguna vez en su vida, mismos que atentan contra la estética del universo porque son amorfos, altísimos de la cintura, bombachos de las pompas, pegados de los tobillos y siempre de un color de mezclilla que parece una mezcla de todos los azules relegados del mundo de los jeans de verdad, esos engendros que había criticado durante años, se convertían de momento en mi objeto de deseo ¡¡¡a lo que había llegado!!!

Mi hija acabó con mis cavilaciones y nos fuimos al parque, yo con los jeans del demonio que sentía me hacían ver como un chorizo que busca quitarse los años y aparentar que todavía no tiene hijos ni la necesidad y el pudor de cubrirse un poco más. Mientras animaba a mi hija a echarse del resbaladero o corría para atraparla, fantaseaba con encontrar unos mom jeans buenos, bonitos y baratos.

Cuando por fin recurrí a mi mamá para preguntar sobre los mejores mom jeans de la comarca soltó una carcajada y me dijo –puedes buscar unos “semi mom”- que no sean tan a la cadera pero tapen un poco más, me sentí Maribel Guardia, Ninel Conde y la tigresa al mismo tiempo. –mamá tampoco es así cómo que ando casi encuerada, mis jeans no están TAN abajo-, -ya sé mi hijita pero con todo lo que tienes que hacer cómo mamá, es lógico que se vayan bajando y como cada vez hacen los jeans más a la cadera, lo que puedes buscar es algo intermedio entre los espantosos mom jeans y los (no lo dijo pero intuí que diría “juveniles”) jeans que usabas antes de ser mama-

A la fecha la verdad es que no he tenido tiempo para ir en busca de mis deseados jeans, sigo usando los jeans de jovencita que ya no me gustan, pero que sobre todo YA NO ME ACOMODAN,  y es que la verdad el incidente de los pelos (que afortunadamente sucedió en la comodidad y secrecía de mi propia cocina) fue la gota que derramó el vaso, pues ya había tenido una que otra señal de incomodidad. Definitivamente el cuerpo cambia después de los hijos y al menos en sus primeros años la ropa tiene que ser más funcional que moderna, pero por supuesto no quiero verme tan mal, así qué ¿¿¿alguna sugerencia sobre los mejores jeans semi-mom???, un abrazo, cj

Ilustración Carmen Lara

miércoles, 25 de enero de 2012

¿Cama mamá?


Ayer en la tarde mi mamá pegó las imágenes que ven en mi muro de FB. Hoy creo que fue un augurio para la noche que pasaríamos y si no fuera porque la razón me dice lo contrario, me aventuraría a pensar que mi hija se trepo a mi silla, observó con detenimiento los dibujos y los puso en práctica durante la noche.

La crónica es la siguiente:

7:55 Mi hija cae rendida en su cuna
10: 20 Mi esposo cae rendido en su cama
11:09 Mi hija tose, se mueve y grita casi susurrando –mamaaaaaa- me acerco y noto que tiene la nariz completamente tapada, la muevo un poco, logro que se vuelva a acomodar y en segundos ronca plácidamente.
1:13 Caigo rendida en mi cama, después de horas de trabajar en unas evaluaciones que están a punto de volverme loca.
1:22 A punto de descender al país de los sueños escucho un ligero llanto, luego un quejido y por último el irremediable grito de desesperación –mi mamá, mamita, mimi mamá, maaaamaaaaaa- , trato por unos segundos de ignorar el grito pero es imposible.
1:30 Llego a su cuarto y me recibe recargada en el barandal de su cama, con un río de lágrimas y mocos y esbozando una pequeña sonrisa -¿cama mamá?- yo intento volver a acostarla pero es inútil, se siente mal y lo único que quiere es que la abrace y tenerme cerca.
1:35 Papá, mamá, hija, perro y dos monos, duermen profundos en una sola cama.

Es la primera vez que dormimos la noche entera (o lo que nos quedó de la misma) todos en la misma cama. Como por arte de magia en el instante en el que acosté a mi hija junto a mí, se quedó profundamente dormida, respirando tan cerca de mi cara que podía oler su delicioso aliento y sentir su respiración. En la mañana abrí los ojos y ella seguía prendada de mi cuello y uno de mis brazos.
Hay todo tipo de opiniones sobre lo bueno y malo de que los hijos duerman en la cama de sus papás, yo sigo mi instinto y pienso que si ella necesita pasar una noche encima (casi literalmente) de sus papás, por algo será y hay que aprovechar la oportunidad para abrazarnos con todas las fuerzas.
Claro que el acomodo es todo un argüende y se requiere de cierta astucia para conciliar el sueño con un mínimo espacio para respirar y un cuerpito que quién sabe por qué extraña ley ocupa en la cama cinco veces el espacio que tiene en realidad. cj

Si quieren ver las imágenes en todo su esplendor les dejo la dirección: http://9gag.com/gag/2055169?ref=fb-share


martes, 17 de enero de 2012

Seguimos con el conteo...


Parece increíble que ya llegué a la décimo sexta semana de embarazo, y de antemano me disculpo con las fieles lectoras de ácido fólico, que pacientemente nos esperaron después de los últimos meses que estuvieron por demás intensos.

Yo de verdad padecí los primeros meses de mi embarazo, me sentía mal todo el día, tenía náuseas y estaba débil, y nunca, pero NUNCA imaginé que fuera tan difícil pasar por estas molestias y achaques y ser mamá de un niño de casi dos años al mismo tiempo.

Es una impotencia indescriptible, porque piensas en todo lo que tienes que hacer, en que tu hijo está aburrido, ya no quiere estar en la casa, quiere comer o cenar... y tu cuerpo no responde, o lo hace muy lentamente, lo cual causa toda clase de frustraciones y tristezas.

Pasamos algunos días en Morelia después de la operación de la rodilla que le hicieron a mi Mamá, y yo estuve a punto de volverme loca; de verdad que cómo ayudan esas cuatro horas diarias que pasa en la escuela, porque en mi situación, cuidarlo todo el día es por demás extenuante. Y muy probablemente estarán pensando que exagero, ¿que tanto trabajo puede implicar un diminuto niño de su edad?, pues mi hijo es incansable, y no solo yo lo digo, quien se ofrezca a cuidarlo por unas cuantas horas invariablemente opina lo mismo, "¡pero qué energía la de este niño!, ¿a qué hora le toca dormir?".

Y yo por mi parte sintiendo toda la culpabilidad materna del universo, todo el tiempo pensando en lo que le perjudicaba a mi hijo mi estado de ánimo y mi falta de energía; y lo que más le afectaba, era dormir en la cuna viajera, al grado que un día que decidí dejarlo llorar un rato hasta que conciliara el sueño, y de plano se vomitó del coraje y de los gritos tan desesperados.

Y volviendo a mi embarazo concretamente, a mediados de diciembre fuimos a cita con mi ginecólogo, y para mi sorpresa vimos a nuestro bebé mucho más grande y desarrollado de lo que esperábamos; ya tenía la forma humana definida, su ritmo cardiaco estaba perfecto y el tamaño de su cabeza y del largo de su cuerpo era perfectamente normal.

Mañana tenemos cita nuevamente, y como en las últimas ocaciones, nos acompañará nuestro hijo; tenemos la esperanza de que poco a poco, viendo las imágenes y con una explicación muy sencilla y simple, comprenda que viene otro bebé en camino.

Muy a mi pesar, creo que toda esta situación le ha afectado más de lo que yo hubiera esperado, de ser el niño más generoso ahora le cuesta trabajo soltar y prestar sus juguetes o cualquier otra cosa con la que se esté entreteniendo; llora más que antes y lo noto sensible y muy apegado a mi esposo y a mi, pero estoy segura de que esto es pasajero y que además tiene que ver con la edad, así es que trato de no preocuparme de más.

Con mucha suerte mañana conoceremos el sexo del bebé que viene en camino, y por supuesto las mantendré informadas. Otra vez gracias por leernos. mj 

Imágen: Carmen Lara

viernes, 13 de enero de 2012

No estaba muerto...



Efectivamente queridas lectoras AF no está muerto sólo anda de parranda… La verdad es que se nos viene la vida encima y terminan los días y las semanas sin que ninguna de las dos tengamos mucho tiempo para sentarnos frente al teclado y verter nuestras historias y peripecias en torno a la maternidad.

Pero valga decirlo ¡cómo las extrañamos!, estos diálogos sobre maternidad se han vuelto entrañables para nosotras y la página se ve tan triste que ya casi ni nos atrevíamos a entrar o pensar mucho sobre el tema. Pero estamos de vuelta y el 2012 será un año de mucho Ácido Fólico, no sólo porque un nuevo integrante de la familia se está cocinando (Michelle ya va casi en la semana 16) sino porque también nuestros hijos crecen a la velocidad de la luz y cada día están más simpáticos, alocados y llenos de aventuras que les queremos compartir.

Seguiremos hablando de educación porque hoy más que nunca es un tema que nos preocupa y es ineludible como madres, compartiremos recetas, actividades, nuestra sección consentida de “querido diario” y aquellas actividades culturales que consideremos atractivas y pertinentes y por supuesto sigue abierto el espacio, para escucharlas, y publicar sus historias.

Así que sin más ¡Feliz Año Nuevo!, ¡Feliz reencuentro! Y ¡Feliz lectura de AF!
Un abrazo muy fuerte de parte del equipo de AF.

Ilustración Carmen Lara (la única que no pone pretextos y siempre está lista para AF)


martes, 20 de diciembre de 2011

¡Y pasamos el primer trimestre!



¿Han oído la expresión “se me subió el muerto”?, se usa coloquialmente para describir ese cansancio que no te permite ni levantarte de la cama, que ves pasar a la gente y las horas en el reloj y tú sigues en un estado de ausencia física… pues yo llevo casi todo mi embarazo con un muerto pesadísimo encima, y solo se baja cuando inevitablemente necesito estar lúcida y despierta para cuidar a mi hijo de 20 meses.

Es chistoso como dos embarazos pueden ser tan distintos, para mí el primero transcurrió sin mayor contratiempo, estaba cansada pero aguantaba la larga jornada de trabajo diaria sin problema; ahora pasé por una molesta etapa de nauseas, malestares estomacales, ascos repentinos, acidez, y una larga lista de achaques que paralizaron algunos aspectos de mi vida.

El de madre sin embargo, es irrenunciable e intransferible, no hay forma de esconderte o de evitarlo, y no necesariamente por obligación, sino porque en situaciones como ésta (y la pongo en perspectiva porque sé que hay mucho peores) se pone a prueba hasta la última gota de amor y paciencia.

En las últimas semanas, mi hijo me ha hecho los peores berrinches de su vida; llora por horas sin razón tratándome de explicar algo que evidentemente no entiendo, si le doy un vaso quiere el otro, le doy un bocado y después de masticarlo lo escupe, ya no quiere comer en su silla alta, no me deja cambiarle el pañal, en fin, me llevaría mucho tiempo describir sus más recientes gracias. Lo más estresante y desgastante de la situación, es que el ver sufrir y patalear a mi hijo me ha provocado un terrible sentimiento de culpa; no cuestiono nuestra decisión de encargar a otro bebé, pero si me preocupa el alcance y el grado en el que puede llegar a afectar a mi hijo.

Y es cierto, no soy ni la primera ni la última mujer en esta situación, un segundo embarazo es de lo más normal y natural que puede suceder en una familia, pero a veces es complicado entenderlo cuando tienes al niño colgado de la lámpara derramando mocos y baba.

Haciendo a un lado (si es posible) el pequeño problema que representan los cambios drásticos en el humor y en el comportamiento de mi hijo, físicamente me siento bien. Cuando tengo un poco de energía (y el muerto se va a descansar), además de perseguir a mi hijo, me he dedicado a cocinar lo que se me antoja, que por desgracia no es nada dietético ni saludable, pero he tratado de mantener una buena alimentación a la par.

Sigo usando mi ropa, particularmente los pantalones que antes me quedaban flojos de la cintura, y ya de plano escondí en lo más profundo de mi clóset los pantalones pegaditos y esas cosas con las que me siento como un chorizo a punto de desparramarse, finalmente también hay que aprovechar las bondades del embarazo.

Mañana tenemos la tercera cita para ver el desarrollo de nuestro bebé, y como siempre, me emociona pero también me pone nerviosa; siempre he tenido algo de hipocondría, y ahora como se lo platiqué ayer a Carol, sufro de hipocondría materna, pero espero que todo esté perfecto, ya les contaré. mj
Ilustración: Carmen Lara

miércoles, 14 de diciembre de 2011

Galletas Navideñas



Por fin empiezo a sentir la época, después de un trajín emocional tremendo, de un cúmulo de problemas laborales y de sentir por un momento que las fechas solo son un pretexto para potenciar el consumo, me siento de fiesta gracias a … un delicioso olor a galletas.

Les cuento: en la familia las galletas son  parte importante de la tradición navideña, yo tengo el entrañable recuerdo de estar atascada de harina, cantando villancicos, comiendo masa cruda y amasando junto con mis hermanos unas galletas que ya horneadas a fuerzas nos teníamos que comer nosotros pues estaban llenas de babas y mugre de quién les había dado forma.

Ayer tuve la fortuna de presenciar un evento hermoso; mi hija haciendo galletas con su abuela, mi presencia fue totalmente prescindible para ellas pero para mí fue uno más de esos momentos cargados de significado y emociones. Mi hija resultó ser una experta galletera y como digna hija de su madre comió masa hasta hartarse, hecho que a la abuela siempre le ha preocupado un poco y que a mí la verdad no me altero mucho, pues sé que al final no pasa nada… y hasta el momento no ha pasado.

Pero bueno más allá de las delicias culinarias que se potencian en estas fechas, una de las grandes certezas que reafirmo gracias a las galletas ;-) es la importancia de rescatar de las compras y las incesantes campañas mercadológicas lo que vale la pena celebrar; la amistad, el cariño, la familia y la dicha de estar juntos, ya sé sueno a villancico cursi y gastado pero no encuentro otra forma de decirlo.

Y para contagiarles un poco de mi espíritu navideño recién desempolvado, les dejo la receta de mi mamá (claro que con su autorización) para hacer Cuernitos de Nuez, espero que los disfruten y compartan tanto como yo. cj

Cuernitos de Nuez

Ingredientes:
1 Taza de mantequilla
1 Taza de azúcar
1 ½ Taza de nuez molida
1 Cucharada de vainilla
Una pizca de sal
3 Tazas de Harina
Una barra de chocolate semiamargo

Cómo se hacen:
-       Precalentar el horno a 180 grados centígrados.
-       Acremar la mantequilla y mezclar con azúcar, vainilla y la pizca de sal. Agregar las nueces y poco a poco añadir la harina hasta que se forme una masa con consistencia de plastilina suave (si la masa está muy pegajosa, agrega un poco más de harina).
-       Una vez que la masa tiene la consistencia deseada, toma una pequeña cantidad con los dedos y moldéala en forma de cuernito, acomódala en charolas y hornea por diez minutos.
-       Deja enfriar un par de horas
-       En una cacerola derrite la barra de chocolate con una cucharada de mantequilla.
-       Remoja las puntas de los cuernos en el chocolate y déjalas secar
-       ¡Disfruta! … y comparte.







viernes, 2 de diciembre de 2011

La Ilustradora



Después de una semana de mucho trajín, por fin me presento en AF. Tuve una semana terrible y AF lo resintió un poco.

Hoy viernes quiero aprovechar el espacio y el cariño de nuestras lectoras para desearle a Carmen Lara, nuestra maravillosa, adorada y maternal ilustradora que se recupere pronto de su operación de la rodilla, a estas alturas ya salió del quirófano y sabemos que el procedimiento fue un éxito, solo le queda seguir al pie de la letra las indicaciones del médico, hacer la rehabilitación indicada y no alocarse demasiado cuando esté cerca de sus nietos (esta será sin duda, la parte más difícil para ella).

En fin… la semana que viene AF regresa con más fuerza que nunca, para platicar de las fiestas que ya están encima, compartir galletas, abrazos y la dicha enorme de ser madres.

Un abrazo hasta entonces, cj

Ilustración re-posteada de Carmen Lara