jueves, 13 de octubre de 2011

Y al cine... ¿cuándo?.


Se han preguntado ¿cuál es la edad ideal, para llevar a mi hijo al cine por primera vez?. Ir al cine es una actividad que yo particularmente disfruto muchísimo, de hecho, sacrificar las salidas semanales al cine con mi esposo cuando nos convertimos en papás fue, guardando las debidas proporciones, uno de los grandes sacrificios que tuvimos que hacer.
Carol y yo nos hemos planteado la posibilidad de llevar a nuestros hijos al cine, a una película que valga la pena y que los pueda entretener sin asustarlos, y estar ahí mientras aguanten, pero la realidad es que están demasiado jóvenes.
Es cierto que ya empiezan a disfrutar las caricaturas de vez en cuando, aunque no es algo que particularmente fomentamos, y por lo general solo acudimos a ellas como medida emergente (aunque yo debo confesar que la televisión ocasionalmente me hipnotiza, y a veces también disfruto ver la reacción de mi hijo al ver ciertos programas, o al verlo bailar con todo el ritmo cuando por casualidad le ponemos en un canal musical).
Por curiosidad estuve navegando en internet, solo para confirmar si existe una edad recomendada para empezar a ir al cine, y la mayoría de los sitios coinciden (no encontré nada muy especializado o institucional, en su mayoría solo son opiniones de padres en el mismo dilema), en que depende muchísimo del niño, y los papás somos quienes debemos decidir el momento.
En mi opinión, la mejor edad será al rededor de los tres años, cuando ya tienen periodos de atención más largos y pueden estar quietos durante toda la película, aunque dudo mucho que mi hijo lo logre por que es muy inquieto, pero espero con ansias el día en que podamos ir juntos al cine, a disfrutar una buena película y comer palomitas. mj

miércoles, 12 de octubre de 2011

Porque lo digo...¿yo?

Hace unos días una amable lectora nos pidió que compartiéramos cómo le hacemos para lidiar con problemas de autoridad –léase- qué hago cuando yo digo una cosa, la abuela otra, el papá otra y un largo etcétera de familiares y personas presentes –y que tienen algo que decir- en la vida de nuestros pequeños, opinan.

He pensado mucho en el tema. Como mamá, maestra y psicóloga. En estas circunstancias la Carol mamá ha tenido mucho que aprender, porque quiero que lo sepan me ha costado mucho trabajo ceder un poco de mi autoridad como madre cuando están cerca de mi hija otras personas, sobre todo mis papás, que están tan absolutamente deleitados por el hecho de ser los abuelos que se permiten todo aquello que siempre (a los hijos) nos dijeron que no.

Al principio (todavía a veces, pero cada vez menos) me enojaba con mi mamá, le alegaba que no era posible por el bien de mi hija que le permitiera hacer todo lo que se le antojaba, le explicaba que era necesario educarla y que como su abuela ella tenía la “obligación” (… ya sé soy terrible) de aceptar la forma en la que mi esposo y yo queríamos educar a mi hija. Mi mamá con toda calma (la mayoría de las veces porque hubo instantes en los que  quiso desaparecerme por completo), me contestaba que ella nunca haría nada para perjudicar a mi hija o contradecir lo que nosotros decíamos, (claro que para mí una cosa es lo que decía y otra muy distinta lo que yo observaba).

El tiempo ha pasado y he aprendido y sobre todo recordado que los abuelos en gran parte lo son porque tienen la oportunidad de hacer con los nietos lo que se les antoje, su papel es quererlos hasta no poder más, ayudarlos a descubrir todo lo bueno y maravilloso que hay en el mundo, consentirlos, abrazarlos y dar uno que otro permiso que transgreda las normas de la rutina y la vida diaria. Si, es verdad mi hija generalmente está insoportable cuando está con sus abuelos, pero es porque sabe y siente el conflicto de autoridad que se genera en mí, la mayoría de las veces si yo no entro en pleito con los abuelos, ella no trata tanto de hacer lo que sabe yo le voy a decir que no haga.

Dicho lo anterior toma la palabra la maestra y psicóloga. Yo creo cien por ciento que educar es la tarea más compleja y gratificante que puede experimentar una persona, es una actividad que no se acaba pero que por sobre todas las cosas requiere de una constancia, sinceridad y amor, que en ocasiones se roban todo lo que somos.

Yo soy maestra de adolescentes y muchas veces después de soportar desplantes, contestaciones o de plano majaderías en todo el sentido de la palabra me quedo pensando ¿quién y cómo educaron a esta persona?, porque parece, a veces, que ya no existen los límites ni conocen la forma en la que se debe de tratar a los adultos. En este sentido siempre me remito a mi experiencia como madre y trato en la medida de lo posible de que la educación de mi hija no recaiga por completo en mis manos, mientras más personas, la quieran y ayuden a formarse, más rico y amplio será su bagaje cultural y social. En pocas palabras sabrá que hay diferente estilos para ser y hacer.

Por otro lado y como comenté en la entrada de ayer, creo que subestimamos el poder del lenguaje con los niños pequeños, creemos que si les explicamos lo que sentimos o sucede cuando hay un conflicto de autoridad no lo van a entender. Por eso mejor actuamos nuestro enojo y frustración lo que hace que ellos nos vean enojados pero no entiendan bien por qué lo estamos.

Lo más importante a fin de cuenta es que los niños sepan que hay ciertas cosas que en ningún lugar serán permitidas: faltas de respeto, golpes a los mayores (cada vez me sorprende más la frecuencia con la que los pequeños en medio de un berrinche forcejean y golpean a los papás), y un largo etcétera que cada familia acordara con las personas cercanas al niño, mis papás por ejemplo saben que pueden hacer lo que quieran cuando están a cargo de mi hija siempre y cuando respeten sus horarios para dormir y comer y no la dejen pegar o hacer berrinches a su antojo (sentido común que a veces no perdemos nada con recordar). Mi hija por otra parte, cada vez tiene más claro que estando en casa de sus abuelos las cosas son más flexibles y tiene chance de hacer cosas que en su casa no puede, cuando llega a casa y trata de pasarse un poco de lista con todo cariño se lo recuerdo – mi amor, en casa de abuela puedes desayunar sentada en las escaleras, pero aquí tienes que sentarte en tu silla- generalmente no pasa a más y responde sin mayor problema.

Al final de cuentas los niños son excelentes observadores y a veces tratan de colarse o hacer lo que quieren cuando detectan que hay conflicto entre los acuerdos y relaciones adultas, el chiste en ese sentido es que entre adultos seamos capaces de hablar y dialogar y no utilicemos a los pequeños como moneda de cambio entre nuestros pleitos o complejos. cj

Para seguir leyendo les recomiendo la siguiente liga y dos libro:


Adriana Isla, ¡Auxilio! Somos papás. Una guía completa para acompañar todas las etapas del desarrollo emocional infantil. Editorial de Bolsillo.

D. Winnicott, Conversando con los padres. Editorial Paidós


Ilustración La Abuela

martes, 11 de octubre de 2011

¿papá?

Últimamente mi esposo ha tenido que viajar por cuestiones de trabajo, hecho que ni a mí ni a mi hija nos encanta, yo entiendo que es algo pasajero y necesario, mi hija por otro lado, se frustra y entristece hasta las lágrimas. Y es que al final del día, cuando yo ya estoy muy vista y lo que más desea en el universo es ver a su papá, la espera que no culmina se le atora en la garganta y por más que le explico no puede no sentirse decepcionada.

En estos casos lo que más me ha servido es hablar con ella hasta el cansancio, explicarle como puedo que después del desayuno, la comida o la noche (dependiendo el caso) va a ver a su papá. Y es que siempre me ha parecido irrespetuoso engañar a los niños, cambiar , evadir el tema o hacer como que no pasa nada para evitar un berrinche, desplante de frustración o llanto de tristeza. La idea de que si no hablas, no pasa nada o desaparece el problema, es siempre una falta de consideración con el otro, no importa la edad que tengan.

En ese sentido si cuando mi hija pregunta por su papá le entristece la respuesta, hago lo posible por reconocer su sentimiento –si, mi amor, ya sé que estás triste y tienes muchas ganas de ver a papá, pero acuérdate que está de viaje y ya _______ llega-. Lo increíble es que las palabras realmente funcionan, nombrar los sentimientos, explicarlos y presentarlos como son, les ayuda a ellos a entender lo que viven.

Claro que a veces no contamos con que el sentimiento aflora a la menor provocación y en momentos en los que es un poquito inoportuno, cómo hace una semana que mientras mi hija cenaba (después de jugar y platicar por horas de por qué todavía no llegaba papá) le pregunté -¿quieres una papa? – claro que me refería a la verdura que yo veía claramente en el plato, pero ella inmediatamente asocio la palabra con el sentimiento que seguía en la superficie de su ser, entonces soltó el llanto y no pudo más que decir –papááááááááááááááááááá- en esos casos, no queda más que abrazarlos mucho e intentar que pronto se encuentren entre los brazos de tan aclamado y extrañado ser. cj

Ilustración Carmen Lara

lunes, 10 de octubre de 2011

¿Qué le doy de comer hoy?

Pues si, parece una simple pregunta sin importancia, pero conforme nuestros hijos crecen, el tema de la comida se vuelve más y más complicado.
Para mi, desde que nació mi hijo, la alimentación ha sido uno de mis más grandes dilemas; primero con la lactancia, después con las papillas y demás comida desbaratada, y ahora con mis limitados menús.
Y como cualquier otra mamá, desesperada por darle una alimentación balanceada a mi hijo, sin que eso signifique estar metida en la cocina durante el tiempo que él está en la escuela o hace la siesta, busco en internet opciones y recomendaciones, como las que me encontré en el sitio www.pequerecetas.com, para bebés de todas las edades.
Todo parece indicar que el sitio es de España, así es que algunas de las recetas pueden resultar extrañas a nuestro habitual paladar (y obvio al de nuestros hijos), e igualmente puede ser que algunos de los ingredientes no los encontremos en nuestro país, pero en general son recetas fáciles y originales.
En este sitio también sugieren llevar un menú semanal, para evitar el sufrimiento diario de preguntarnos ¿y hoy qué le preparo?; yo se los iba a compartir porque se puede bajar en formato pdf, pero la diseñadora de ácifo fólico me lo prohibió rotundamente, y decidió hacer su propia versión, exclusivamente para nuestras lectoras:











viernes, 7 de octubre de 2011

Más diálogos (nueva sección)

El día de hoy inauguramos la sección "más diálogos" que consistirá en reflexiones, cartas y piensos de nuestras lectoras.

Alma Rangel, una querida amiga y lectora de Lagos de Moreno, nos envió la siguiente reflexión con motivo del segundo cumpleaños de su pequeño. Esperamos la disfruten y se animen a participar y compartir sus palabras.

Hoy hace 2 años que llegaste a mi vida, cuando me dieron la noticia tuve sentimientos encontrados por un lado toda la felicidad y dicha que implica un bebé. Pero por el otro lado la angustia de  si voy a ser una buena madre, como lo voy hacer si no tengo experiencia, si no sé ni estoy preparada para ser mamá.
Hoy que cumplo 2 años de ser madre de un hermoso niño llamado Mario Emmanuel el cual ha llenado nuestras vidas, la mía y la de mi esposo, de alegrías y satisfacciones. De igual manera ha traído las angustias más profundas que jamás imaginé sentir como cuando se enferma y la impotencia de no poder hacer nada para que se le quite el dolor y las molestias.
En un principio cuando me enteré de la noticia me dio mucho miedo porque soy una mamá joven, claro no tanto como cuando mi mamá o mis tías fueron madres, pero creo que es normal pues siempre que nos preguntan ¿y cuando piensan tener bebes? a uno le da mucha ilusión, pero por el otro la preocupación de ¿cómo y si no estoy preparada?. Afortunadamente mi esposo, mis padres y suegros siempre me apoyaron y dijeron todo saldrá bien, siempre estuvieron ahí para ir conmigo al doctor, para cumplirme los antojos, para darme algo por las nauseas y para esperar a nuestro bebé con todo el amor y cariño que implica la llegada de un nuevo miembro a la familia.
Creo que no hay edad idónea para ser padre o madre puesto que no existe una escuela de padres que nos diga como ser buenos padres o los pasos, que hay que hacer. En la actualidad en este mundo de tecnología contamos con muchos medios como páginas de internet, blogs, sitios dedicados a la maternidad, que muchas veces nos ayudan a resolver nuestras dudas y angustias. Recursos que no existían cuando mi mamá me tuvo y sin embargo fue una estupenda madre.
Actualmente mi esposo y yo nos esforzamos día con día en aprender a ser padres y tratar de darle a nuestro hijo los valores y principios con los que crecimos, tratamos de enseñarle el amor por nuestra gente y por nuestro país. Alma Rangel

Ilustración Carmen Lara

martes, 4 de octubre de 2011

Querido Diario:

Soy mamá desde hace un año, siete meses y diez días. Soy mamá en las madrugadas en las que mi hija se levanta llorando por los truenos y se calma en cuanto la abrazo por un rato, soy mamá cuando sale de la escuela, me grita mamáaaa y corre a mis brazos. Soy mamá el sábado a las siete de la mañana que la oigo platicar y  luego gritar con todas sus fuerzas que tiene hambre. Soy mamá en las tardes largas, cuando la creatividad se agota y el cansancio acumulado y los pendientes ensombrecen la dicha de tenernos todo el tiempo. Soy mamá mientras cuento cuentos e invento historias, cuando voy narrando todo lo que encontramos en la calle y traduciendo los sonidos que ya son palabras. Soy mamá cuando se juntan toneladas de ropa, platos sucios, manitas en la estufa y gotas de agua por toda la casa. Soy mamá cuando grito sin saber por qué, cuando me enojo con todo el mundo y me frustro por no saber cómo se le hace para ser mamá. Soy mamá cuando se me olvidan los pañales, se me pierden los vasos de agua y te contemplo embarrada de los pies a la cabeza. Soy mamá de día, de noche y mientras sueño. Soy mamá cuando estoy con mi mamá, con mi hermana, mi esposo, mi papá y mis alumnos. Soy mamá cuando descubro lo que descubres y encuentro aquello que nombras. Soy mamá cuando te pongo el suéter, te repito que eso no se hace y te espero mientras duermes. Soy mamá cuando te enfermas, te cortas, te lastimas o te caes. Soy mamá cuando al final del día me deleito con tu sonrisa, te deshago de cosquillas y te abrazo con todas mis fuerzas.

Soy mamá y no importa cuanto crezcas, qué suceda, hagas o digas. Mientras viva en este mundo soy y seré tu mamá. cj

Les dejo un video hermoso que nos compartió una lectora de AF hace unos meses...

lunes, 3 de octubre de 2011

Receta fácil, rápida y saludable


Queridas lectoras,

El día de hoy, les compartimos una receta del libro "The Baby & Toddler cookbook", que como pueden ver en la foto yo ya se la preparé a mi hijo y fue todo un éxito.

Se llama Cheesy pasta wheels (ruedas de pasta con queso) y los ingredientes son los siguientes:
1 taza de pasta seca en forma de ruedas o macarrones
1 taza de brócoli, en pequeños ramilletes
3 cucharadas soperas de crema
1 cucharada sopera de mantequilla sin sal
1/2 taza de queso parmesano rallado

Para preparar:

* Cocinar la pasta por 8 minutos en agua hirviendo, agregar el brócoli a la pasta y mezclar hasta que ambos estén suaves pero que no se desbaraten, al rededor de 2 o 3 minutos más. Vaciar a una coladera y sacudir el exceso de agua.

* En el sartén en el que se cocinaron la pasta y el brócoli agregar la crema y la mantequilla a fuego medio, hasta que la mantequilla se derrita y la crema esté burbujeando. Remover del fuego y mezclar con el queso. Colocar nuevamente la pasta y el brócoli en el sartén y mezclar suavemente. Dejar enfriar antes de servir.

Se puede guardar en el refrigerador, en un recipiente hermético, y dura hasta 2 días.

Espero que la preparen y que sus hijos la disfruten, es una forma fácil, divertida y rica para que sus hijos coman verduras. mj