El dia de hoy, afortunadamente para mi, es dia de "querido diario...", como Carol atinadamente lo tituló; y digo afortunadamente porque siendo honesta, yo no puedo presumir de una gran creatividad para escribir, pero de acuerdo al formato de Ácido Fólico que les hemos propuesto, haré mi mejor esfuerzo.
Y ya entrando en materia, les comparto mis novedades en el impredecible mundo de la maternidad; recientemente los ya bien establecidos horarios de mi hijo se han desprogramado. Y es que a pesar de que yo tenía las utópicas esperanzas de que los que teníamos ya fueran los definitivos, ahora mi bebito de apenas dieciocho meses decidió que ya es un niño grande que no necesita hacer siesta por la mañana, y eso ha provocado un descontrol en nuestras ajetreadas vidas.
Antes se dormía cuando menos media hora en la escuela, lo que me daba oportunidad de llegar a la casa, darle de comer, jugar con el un rato y después echarlo a su cuna para que se durmiera minimo una hora en la tarde; ahora, lo recojo de la escuela en calidad de bulto, y durante el trayecto a la casa que dura al rededor de diez minutos, tengo que ir narrando todo lo que pasa en la calle para que no se quede dormido: "mira el pajarito en el árbol, ¿ya lo viste?, y el señor que se atravesó y ni se fijó, y el estúpido del camión de enfrente que no se apura, hijitooooo, no te duermas por favor, ya casi llegamos, ya vamos por las piedritas...".
Para cuando llegamos a la casa está ido absolutamente, lo bajo del coche y se me recarga sin fuerzas, ni siquiera los ladridos incesantes del perro le molestan; trata de mantener los ojos abiertos y repite todo lo que le digo, "¿quieres que te lleve a tu cuna?..."una"...¿Tienes sueño?..."eño"..." y cuando lo acuesto solo dice "totoooo" y se pierde entre sus almohadas, en ocasiones hasta por tres horas, ¡tres horas!.
No me queda mas que acostumbrarme a su nueva agenda, que por desgracia no es en absoluto compatible con la de mi ahijada, lo que significa que en el último par de semanas solo nos vemos un ratito después de la eterna siesta de mi hijo, y antes de que lleguen nuestros esposos para sumarse a la convivencia con sus críos después de la jornada de trabajo. mj